
En la actualidad pasamos la mayor parte del tiempo en espacios cerrados. La calidad del aire interior de estos espacios toma especial protagonismo y las casas pasivas se presentan como la mejor opción al generar unas condiciones de máxima salubridad y confort interior. Y además sin hipoteca energética.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el síndrome del edificio enfermo (SEE) está presente en gran parte del parque edificado, incluso en las edificaciones más modernas. Consiste en el conjunto de molestias y enfermedades que un edificio causa a sus habitantes y son originadas, motivadas o estimuladas básicamente por la contaminación del aire existente en el interior de espacios cerrados.
¿Mi edificio está enfermo?
Según la OMS, existe una serie de características que comparten estos edificios:
- Son edificios herméticos.
- El sistema de ventilación es inexistente o insuficiente.
- Existe mala distribución del aire, provocando estratificaciones y zonas sin ventilación.
- El sistema de ventilación forzada es común a todo el edificio o a grandes áreas de éste, en los que se produce recirculación parcial del aire. Es especialmente peligroso si las tomas de renovación del aire están situadas en lugares inadecuados.
- Las unidades de tratamiento de aire y recuperadores de calor son de baja calidad constructiva lo que puede suponer un factor de riesgo debido a la contaminación cruzada entre el aire de aportación y extracción.
- Existe incorrecto filtrado del aire por falta de mantenimiento o diseño inadecuado, especialmente cuando la calidad del aire exterior es baja o hay elevada recirculación.
- Los materiales de construcción son de baja calidad y emiten sustancias tóxicas al ambiente.
- Los suelos, paredes y otros elementos de diseño interior tienen un recubrimiento textil.
- El sistema de climatización es ineficaz o de poca precisión lo que dificulta el control zonal de temperatura.
- Hay diferencias de presión entre espacios, originando corrientes de aire y cambios en las condiciones higrotérmicas.
- La ubicación de los edificios en zonas con elevada polución o contaminación ambiental.
Las casas pasivas cuidan la salud de sus habitantes
Temperatura y humedad. En una edificación Passivhaus las condiciones de humedad y temperatura se mantienen siempre constantes y dentro de los límites óptimos para el ser humano. Además apenas existen descompensaciones de temperatura entre las distintas estancias ni tampoco en las láminas de aire en altura dentro de un mismo espacio ni en las superficies de los materiales. Tampoco existen corrientes de aire que puedan producir pérdida del confort.
Ventilación. La no existencia de puentes térmicos y el sistema de ventilación filtrado anulan patologías respiratorias. Se mantiene el interior sin polvo o epitelios de mascotas. Además los contaminantes biológicos y químicos que pudieran concentrarse en el aire son disipados. Y todo ello sin pérdida energética.
Luz solar natural. La mayor cantidad de luz natural y la innata relación espacial dentro/fuera evitan considerablemente las afecciones derivadas del estrés o agotamiento mental.

¿Te gustaría vivir en una Passivhaus?
El Passivhaus o Casa Pasiva, es el referente internacional de los estándares de construcción de mínimo consumo energético. Combina la máxima salubridad y confort interior posibles con un consumo de energía muy bajo y un coste asequible y amortizable a medio plazo.
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